Sentí el filo en mi piel
pero fue como sentir un precipicio
debajo del agua.
De la misma forma
actúa mi intriga,
que genera transparencia
en ojos certeros.
Y esos ojos no ven más
que puntos y comas.
Entonces, me convierto en un niño
corriendo en los límites
de una jaula redonda,
espectáculo para los ojos que me miran.
No hay comentarios:
Publicar un comentario