Imágenes, quizá.
Pero, no…
Y el tacto tampoco.
Palabras, sí…
Muy bien, muy bien.
Nada concreto.
¿Quería decir algo?
Se belleza estaba allí, intacta.
Y con su mano izquierda
tomó mi brazo derecho
y lo levanto hasta alcanzar
la punta de una rama seca
con mi dedo índice.
Demasiada fuerza, quizás,
y la rama se rompió.
Así, cayeron todas las conjugaciones
y me golpearon la cabeza
hasta desmayarme.
Quizás, cuando despierte
deje de crearte
y comience a verte
tomando objetos con delicadeza,
transportándolos desde la cocina
hacia el comedor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario