miércoles, 9 de enero de 2013

Lo que he intentado


En las sumas de un delirio
y todas las imágenes creadas,
me sumerjo hasta las fauces
pensando en todos los huecos
donde se sumergieron,
en todos estos años,
las más hermosas mentiras.

Vacío casi por completo,
nuevamente involucrado
en el mantenimiento de estructuras
tan frágiles como el tiempo y el clima,
que rebotan según el placer provocado
por manos y bocas desconocidas.
Todo perdido en la atmósfera ocasional
que genera ese vacío de pretensiones absolutas
alrededor de una flor
que sólo sabe ver en una misma dirección.

Todos los artificios posibles
para mantener intacto
el instinto superior
que te sostiene en vida
y con una sonrisa
frente a cualquier persona.

Estás viva, entonces.
Sonríes más,
miras menos mis manos,
sientes menos mis manos.

Voltear el rostro para volver
en dirección a lo seguro,
en los tiempos y la ciudad golpeados
por morales más conservadoras.
Ni médicos ni escalones a la fama,
porque sólo existe esa realidad
donde estás segura y protegida.

Mira mejor tu vientre
que te está llenando el alma de cerezos
y hace depender tu vida del absoluto,
del invento externo a todas tus catapultas
con las cuales nos enviaste al abismo.

Piensa en todos,
que en todos no estoy,
y detente a pensar en la imaginación
donde todos llaman para decirte que soy un hombre.

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