Serpiente pretenciosa,
deja de fumar
y ven aquí nuevamente,
que ya pagué tu último aliento.
Mi moneda es la respuesta
que querés escuchar
y siempre pago justo,
esperando un “gracias por el cambio”.
Veneno, veneno, veneno.
¡Ah, la dicha del antídoto!
Por tu ingenuidad
ya no pagaré con palabras
sino con mi ausencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario