Para hablar sin veneno
es preciso separar
lo fructuoso
de lo pretencioso.
El pudor es irrelevante
en nuestra empresa.
A tropiezos,
el futuro llegó a nosotros
y nos sorprendió llorando.
El viento hizo perder las cartas
que solicitaban regalos urgentes.
O bien una hermana
o bien un lugar donde chapotear.
Él llega y ella puede dormir.
Ella se va pero él no está solo.
Solo el ser humano sufre
por casi todo lo que asciende.
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