Agota el sudor
y derrama el vientre
sobre el falo de sangre seca.
Te muerde el amparo
y te desduda como a un escritor
sobre el alba de todas sus fascinaciones.
No puedes anhelar nada más,
joven ingenuo,
la cama está allí,
ponte lo más cómodo posible.
Será tu azar,
será tu muerte,
será tu hastío.
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